Cuenta – Cuentos

Todos somos testigos de un hecho inevitable y que se repite, según yo creo, cada vez con mayor frecuencia.

Sí, estoy hablando del desprecio hacia la literatura y las letras en general que se ha desencadenado en las últimas décadas. Y no un desprecio pasivo, no, no. Hablo de un desprecio activo donde las generaciones jóvenes (mis generaciones) y las no tan jóvenes sacan las garras cada vez que alguien habla de libros, de literatura, de saber, de lo que nos es propio, de nuestra cultura que es tanto mía, tuya, como nuestra.

No soy capaz de entender que es lo que desencadena semejantes brotes psicóticos reacios a todo lo que implique tener un nivel mínimo de cultura o lo que es peor, a todo lo que implique pensar. Ciertamente no es fácil tener un nivel cultural amplio. Yo mismamente sé que mi nivel cultural no es muy amplio ni elevado y que le falta un par de empujones. Sin embargo no es lo mismo tener un nivel cultural en crecimiento que tener uno en paro o en estado vegetativo subyugado por la indiferencia.

Es cada vez más frecuente la postura de pasotismo  frente a todo lo que nos rodea. No niego que es difícil estar al tanto de todo y que la cantidad de información de la que disponemos hoy nos supera con creces. Pero seamos objetivos.

No es objetivo no saber qué diantres pasa con tu país; la economía, la política, la literatura, la ciencia, la medicina,  el cine, la televisión…

Tampoco es objetivo que uno sepa cada incidente deportivo y siga toda la actualidad deportiva de un modo casi enfermizo. Y esto lo digo como alguien a quien el deporte lo seduce  y se puede hablar de una relación bastante fructífera desde hace años. Y digo DEPORTE ya que muchos por deporte entienden fútbol y baloncesto….  y esto es bastante triste.

Y lo que es menos objetivo aún es estar inmerso en la porquería mediática que la televisión e internet nos pone en el paladar y nos hace masticar sabiendo muy bien que ese contenido es una bomba de relojería que favorece a la degradación de los valores. Pero lo que es peor que esos medios son después los primeros en denunciar el declive y se olvidan que ellos son los desencadenantes de esta lacra semejante a un cáncer que corroe las raíces de nuestra pseudo-sociedad.

Así cada vez más gente está pero sin estar en lo que se intenta llamar “sociedad”…  De acuerdo si nos empeñamos en llamarlo de este modo no soy quien de quitarnos ese caramelito de la boca, pero no comparto esta visión. Según creo, la sociedad es una fusión de 3 cosas : Cultura + Personas + Compromiso .de Daniel Govar

  • Por cultura podemos emplear la concepción de Nietzsche.  Según él la cultura es la escisión y manifestación, el fruto de la voluntad creadora del hombre en su lucha por su supervivencia a lo largo de los siglos, milenios
  • Por personas podemos emplear la concepción de muchos autores como Marx, Bertold Brecht, Confucio… y muchos más. En resumidas cuentas todos abogan y aspiran a una sociedad con personas completas, es decir, personas que responden a su naturaleza, a lo que les es propio e indiscutible por naturaleza: los griegos de la época clásica lo resumían todo en una palabra LOGOS el cual comprende: lenguaje, razón, comunicación, relación… Y si nos damos cuenta todo esto que comprende el logos está estrechamente relacionado con la cultura.
  • Por último está el compromiso. Esto es muy subjetivo y por tanto ofreceré mí punto de vista ( bueno lo anterior también es subjetivo *_*) . En pocas palabras diré que este punto esta a la par con los otros dos ya que me parece que todo se ha desarrollar al mismo tiempo. Cuando hablo de compromiso no me refiero a salir a manifestarse, reventar las ventanas o cristales o vitrinas para reivindicar el descontento y el inconformismo. Cuando hablo de compromiso hablo de algo más difícil desde mi punto de vista. Para mi ser comprometido con la realidad es no comerse uno las “verdades” tal cual impactan en el hipotálamo, es desarrollar un sentido crítico objetivo y mordaz, es saber defender la postura de uno sin recurrir a la agresión tanto física como verbal, saber ver el mundo en una gama de colores tan amplia que haga palidecer la escuela veneciana de Tiziano, Giorgione, Tintoretto…  adoptar una postura inconformista para bucear en la realidad, adoptar un plano superior, prepotente si hace falta, ver el mundo como un esperpento y un absurdo para así desnudarlo y ver sus cualidades y defectos por igual.

Rozando el 1/4 de siglo XXI prácticamente, con un recurso descomunal a nuestra disposición que es INTERNET es deplorable que cada vez más nos sumerjamos  en semejante decadencia de valores.

La única visión positiva que mantengo hasta el  momento es la visión histórica que uno adquiere al interesarse por ésta. Y es que según las lecciones de la historia sabemos que toda época de avances la precede una época de decadencia.

Solo espero que no se dé el mismo hecho que se dio en el s.XX uno de los siglos más prolífico pero también uno de los más cruentos y oscuros de la historia de la humanidad.

 

Imagen: Danien Govar

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